Despertó un poco adormilado, se sentó en la orilla de la cama y descanso sus manos sobre sus rodillas... se quedó mirando la ventana iluminada por la luz del sol, entonces buscó sus zapatos y al no encontrarlos pensó que no tenía otra opción más que caminar descalzo, a fin de cuentas había limpiado el piso la tarde anterior, no estaría tan sucio, además... solo él vivía en la casa.
Sin pensarlo dos veces se levantó de la cama y caminó en dirección a una mesita llena de papeles, atrás de todo eso estaba un radio antiguo. Retiró algunas cosas para llegar al botón de encendido. Lo presionó y buscó una estación de radio, le gustaba escucharla, siempre salía buena música, o al menos a él le gustaba.
Después de buscarla durante un rato la encontró, se quedó esperando un rato... pues una canción estaba a punto de finalizar, luego escuchó la voz del locutor que decía el nombre de la canción y de quien la interpretaba... presentó la siguiente y el no pudo evitar sonreír, pues estaba empezando su canción favorita: Like a Rolling Stone de Bob Dylan.






5 comentarios:
Creo que acabas de escribir una imagen de una etapa de mi vida que aun no termina.
La sensacion es extraña, a decir verdad, algo que es como tan personal que alguien mas lo ingenie en su cabeza y sus letras es como... alucinante, fantastico.
Un gustazo leerla hoy señorita avecilla :D
PD. amo a Bob Dylan
Pues yo apenas estoy volviéndome fan de Bob Dylan en dosis pequeñas, pero independientemente de eso, sé cómo se siente cuando de repente empieza a sonar tu canción favorita en la radio o donde sea... =w=
PD: Like a rolling stone es una de mis favoritas jeje :B
jejejejeeje ahhhh si así fuera cada que enciende uno la radio, pero bueno, el momento pinta bastante poético y relajado :)
Bob dylan, es buen cantante, me gusta el estilo, pero no es de mi total agrado, pero si hay que escucharlo, Pss, a escucharlo (:
Nos comentamos.
Me gustan mucho tus historias cortitas que de repente te dan pie a imaginar lo que sucedió después aunque tu ya no concluyas la historia.
Me quito el sombrero señorita Avecilla, cuando se pone el traje de escritora, le va muy bien.
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