Hola queridos lectores aficionados a este pequeño blog... ¿Cómo han estado? Espero bien así como yo. El día de hoy les voy a dejar otro capítulo de su blog novela favorita: Las historias camioneras, porque todos tenemos una historia camionera que contar. El capítulo de hoy se titula: Mi soledad se siente acompañada.
Apoco no les ha pasado algunas veces que suben al camión y conocen gente ahí en lo que dura el viaje de camino a cualquiera que sea su destino, escuela, casa, trabajo, parque, yo que se... Y nunca más la vuelven a ver.
En una ocasión ya hace mucho tiempo (en realidad como 2 o 2 años y medio) subí al camión ahí atrás de catedral para venirme a mi casa, de rato subió un señor y se sentó junto a mi, yo siempre traigo los audífonos y con volumen alto, la gente piensa que no escucho, pero en realidad escucho todo jejeje... bueno, entonces yo lo veía así como que se me quedaba viendo, con cara de que quería hablar, entonces dije, bueno pensé: "pues para que se anime a hablar me quito un audífono" y así le hice, me quité un audífono y luego luego me saludó. Entonces para no ser grosera pues me quité el otro, entonces pues ya me preguntó que si el camión pasaba por quien sabe donde, y así un montón de cosas. Ya le contesté y todo normal, es que yo no soy de hacer mucha conversación, y menos con personas que no conosco. De rato me dice: "¿Estás estudiando?" y yo le dije que si, que en el 89, me preguntó en que especialidad y le dije que en construcción, entonces me empezó a contar que el cuando joven había estado tambien en construcción, me preguntó por algunos profes y ya pues le dije a cuales conocía y a cuales no... Después me dice "Yo soy policía y cuando se te ofrezca, me llamo sutanito de tal" (ya ni me acuerdo del nombre) y yo ah que bien, muchas gracias (^__^), yo no le dije como me llamaba, y ya en eso llegamos a donde tenía que bajarse y se fue. Ya nunca me volví a encontrar al señor policía, hasta eso era bien amable.
Otra historia parecida es también de esos tiempos, pero de cuando apenas iba al 89, esperaba el camión Asentamientos Humanos ahí en la plazuela, entonces pues casi siempre estaba yo solilla en la parada del camión, bueno habían gentes por ahí pero yo no hablaba con nadie, uno de esos días llegó una chava y me preguntó si ya había pasado el camión Urrea (creo...), ella iba a la Diurna, luego me empezó a contar casi su vida, y yo así como que me sentía rara, nunca había platicado con alguien en la parada del camión, y luego así duré encontrándola vario tiempo, una vez quien sabe que me decía que si no me caía gordo cuando se arrugaba el pantalón quien sabe de donde, y que si el rímel, y que el cabello... jejeje... yo nada más le daba bola, a veces no le entendía bien de que hablaba porque era de esas gentes que hablan así todo a la carrera, como si las estuvieran correteando y pues no le entendía.
Y ahora actualmente siempre que tomo el camión a las 7:00 de la mañana para ir a la escuela veo mucha gente, casi siempre es la misma entonces... como que siento como si ya la conociera, sube un chavo que trabaja en City Club, un estudiante de Enfermería, me ha tocado varias veces sentarme junto a el, siempre... siempre me lo encuentro en el camión, ya me ve y hasta como que me reconoce. Ahhh... el caso que más risa me da es el de un señor que también siempre va en el camión y luego siempre me va viendo, ya lo había platicado antes, que una vez subí y quien sabe porque me sorprendí y el señor también, así como si le diera gusto verme... jajaja
Ya pues... aquí concluye un capítulo más de la entrega no semanal, ni mensual, ni quincenal, la entrega que se hace cada vez que hay tiempo y ganas de contar una historia camionera.
Nota: que tal el muchachón, yo quiero 3 para llevar jajaja






9 comentarios:
Escribes muy ameno avecita, siempre tu blog es de las cosas a las que acudo para refrescarme el ánimo.
Hace un rato que no ando en camión y en realidad no tengo mucho que contar, siempre me dormía, aun me duermo cuando viajo en foráneos.
Estaré pendiente de las nuevas historias camioneras, Saludos!
jejeje gracias, gracias...
En los camiones foraneos... yo no duermo, casi siempre me la paso viendo por la ventana... es mi pasatiempo favorito
Esta entrada me recordo que una vez una señora me empezo a dar la queja de la crisis que vive y me conto todas sus penas, me termino cansado su forma tan negativa de ver la vida al decir que no tenia caso que estudiara, que este pais estaba bien jodido y blabla, al final decidi bajarme antes para no escucharla... hahaha
Que estes bien, perdon por no pasarme tan seguido, la escuela no me suelta!
mmmm... no tengo historias camioneras. Cuando viajo en camión no hablo con nadie.
Tiene mucho que no me subo al camión, pero recuerdo que en mis tiempos se subían hartos cantantes,el que más me gustaba era uno que tenía sus propias composiciones y las rolas estaban dedicadas a los choferes, a Juan Pablo II, a Durango, etc.
Estás muy afilado, Ave, muy buena entrada, bien redactada y entretenida.
Un abrazo.
Humberto.
Yo en mi época universitaria también dejé gastados los asientos de los camiones, aquí les llamamos autobuses, de tanto estar viajando en ellos.
Muchos exámenes les di el último repaso allí mismo. Generalmente los que suspendí.
;-)
Besos
muy buene entrada damita
un beso
Nefertiti:
Siempre me pasa con tu blog, que a veces leo tus posts y regreso hasta después a comentar, y luego me quedo pensando en lo que escribiste y hasta me da risa porque pienso en lo que te voy a escribir en el comentario y resulta que no te escribí nada (me pasó una vez más con este post).
Me hiciste reír bastante, sobre todo con esa entrada que casi me la imaginé narrada como en una radionovela.
A mi me pasaba antes seguido, que veía como tú, gente a la que me acostumbraba a verla todos los días aunque no le hablara, y empezaba a jugar a inventarles historias (eso me ayudó mucho para empezar a escribir) y pues bueno, los camiones son toda una fuente de inspiración por las historias que pueden desarrollarse del trayecto de un lugar hacia otro, y también por la cantidad de conversaciones y cosas que aprendes tan sólo con el hecho de observar y escuchar con detenimiento.
Que las historias camioneras sigan siendo fuente de inspiración para ti también.
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