sábado 24 de enero de 2009

primer viaje corto...

Bueno en la cronica del dia de hoy se trata de la descripcion de nuestro primer viaje corto del año, como prometi o mas bien tenia pensado, hoy salimos de viaje a Nombre de Dios, un pequeño pueblito de Durango, bueno un municipio pero como esta muy chiquito pues lo consideramos pueblito.
Llegamos a la camionera a las 10:30, nos dirigimos a la oficina (¿o taquilla?) de los camiones omnibus, nos dijeron que la siguiente salida era a las 11:01, asi que compramos los boletos y nos fuimos a sentar un rato, como faltando 15 fuimos afuera para esperar el momento en que abrieran el camion y poder subirnos. 
Por fin a las 11:00 abrieron las puertas y entregamos nuestros boletos y subimos, traiamos todo lo necesario para el viaje: camara digital, celular, y el indispensable ipod, ah y dinero (ese no se nos puede olvidar). 
11:01. El camion estaba ya listo para salir, vimos como se quedaban atras los demas camiones que estaban estacionados, empezaba nuestro pequeño viaje.
Pasamos por los tiraderos de basura, luego algunas escuelas lejanas, asi tipo telesecundarias y todo ese cuento, despues nos encontrabamos ya en las afueras de la ciudad, solo veiamos pasar ranchos, vacas pastando, señores a caballo y todo lo que se ve en el campo. La vista era genial.
Ahora que por la temporada, pues el paisaje se veia bastante seco, predominaban los colores amarillos, pero aun asi la belleza de todo eso era magnifica. 
Bueno, despues de 1 hora, vimos en la carretera un anuncio que decia: "Bienvenido a Nombre de Dios" "habitantes: 4550" (para que se den una idea de que tan chiquito es)
Una vez ahi, empezamos a caminar sin rumbo ya que a eso habiamos ido, preguntamos cual era el atractivo de ese lugar pero nos dijeron que no tenia atractivos (para nuestra mala suerte).
Caminamos hasta llegar a una plaza pequeña, enfrente estaba un mercado (bastante pequeñito en comparacion con el mercado de aqui), asi que seguimos caminando, y llegamos a otra plaza un poco mas grande, con un kiosco (eso me hace suponer que era la plaza principal del lugar) enfrente estaba una iglesia y entramos a ver como estaba por dentro. 
Despues de rodear la plaza y tomar algunas fotos del lugar, continuamos caminando, y vimos en la lejania un arco de piedra, supusimos que era el que salia en las revistas de turismo y nos dio curiosidad por ir a conocer, caminamos un buen tramo y por fin llegamos, era un templo franciscano antiguo, ya estaba medio desbaratado pero se veia bonito, un señor nos hizo el favor de abrirnos la puerta para que pudieramos pasar y tomar fotos, adentro estaba adornado con flores de hojas de maguey o una planta parecida, al fondo un  altar con unas imagenes de santos, algunas flores ya marchitas y vasos que segun se veia alguna vez tuvieron veladoras.
Al salir de ahi continuamos caminando y vimos otra iglesia, se veia medio de estilo gotico pero estaba cerrada asi que no pudimos entrar, solo la vimos por fuera. Continuamos nuestro camino y volvimos a la plaza grande, nos sentamos un rato a descanzar bajo la sombra de un arbol, observamos a la gente del lugar y finalmente fuimos a buscar un lugar donde comer, una vez satisfechas compramos boleto de regreso a Durango y emprendimos el viaje de regreso, estuvo tranquilo. Todo en silencio, casi toda la gente iba dormida, escuchando musica y viendo el paisaje por la ventanilla, eso es lo mejor de salir de viaje.

4 comentarios:

Pablo Mariosa dijo...

Este tipo de lugares son mágicos. Me alegra saber que pudiste visitar un rincón del mundo en donde habita tan poca gente. Se debe vivir un ritmo de vida tranquilo, seguramente más saludable que el de las grandes ciudades.

Gracias por visitarme siempre =o)

Besos,

Pablo

La sonrisa de Hiperión dijo...

Los viajes, cuando se hacen con buena compaña, y ganas de pasarlo bien, pero viendo cosas... son geniales.
Saludos

Cornelivs dijo...

Hola!

Muy lindo tu escrito, me ha gustado, y las fotos tambien son muy lindas.

Un saludo!.

Martuchis dijo...

Aunque vayas a un lugar cercano y que en apariencia no tenga nada que ofrecer para visitar o ver, es padre lanzarte a la carretera y cambiar un poquito de aire.

A veces los lugares pequeños te dicen más de sus historias y suelen ser puntos muy interesantes para desconectarte del ajetreo de la vida diaria y sobre todo encontrarte contigo misma.